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Células madres, lesión medular, sueño y realidad

José Mendoza Sarmiento


Una consulta por carta de un amigo parapléjico me dio pie para escribir este artículo. Dicha persona me pregunta que son células troncales, células madres, gliales, embrionarias, etc. y cuales me parecían las más adecuadas para la curación de la lesión medular. Intentaré aclarar un poco algunos conceptos, por lo menos hasta donde sea capaz...

Células indiferenciadas y diferenciadas. Potencia celular

Los miles de millones de células que constituyen el organismo humano se forman a partir de unas pocas células primitivas del embrión que se reproducen a millones, mediante procesos de división y de diferenciación. Millones de veces se dividen en dos, para crecer. Y se van también diferenciando en los diversos tipos celulares que forman los tejidos y órganos del cuerpo. Es decir, de células embrionarias indiferenciadas y con gran potencial. Son pluripotentes y multipotentes, o sea, que pueden diferenciarse en muchas direcciones. Pasan al final a ser células más o menos adultas totalmente diferenciadas y, por tanto, ya no son multipotentes.

Células troncales, madres, embrionarias, adultas

Las células troncales y las células madres son la misma cosa, la traducción al español de la expresión anglosajona `stem cells'. Son células, generalmente del embrión, pero también a veces del adulto, pluripotentes o multipotentes, es decir, indiferenciadas, que pueden convertirse (diferenciarse) en diferentes tipos celulares, según las necesidades del organismo.
Células madres embrionarias, como su propio nombre indica, son las procedentes de embriones, y que son indiferenciadas pluripotentes. En los organismos adultos también se han descubierto células madres del adulto, asimismo indiferenciadas y multipotentes algo menos potentes que las del embrión.
Células gliales son células adultas, totalmente diferenciadas, del sistema nervioso central. Protegen, aíslan eléctricamente y nutren a las neuronas. Se ha conseguido reproducirlas alguna vez en experimentos de laboratorio con ratas, por trasplante o injerto de células madres embrionarias o del adulto. Son bastante conocidos en España los experimentos de la doctora Almudena Ramón Cueto, con células gliales del bulbo olfatorio.

Algunos problemas de los transplantes e injertos de células madres

El uso terapéutico de células madres tiene todavía muchos problemas importantes sin resolver. Veamos unos pocos:
1) Falta de conocimientos biológicos básicos: No se sabe todavía como funcionan de verdad, ni como se diferencian las células.
2) El rechazo: las células extrañas, de otros organismos, y a veces las propias, son rechazadas por el organismo transplantado y, aunque se ha progresado mucho en la terapia antirrechazo, el problema no está todavía bien resuelto.
3) Proliferación celular incontrolada: Como no existen técnicas ni formas de controlar la diferenciación, muchas veces las células madres transplantadas no se diferencian en el sentido conveniente, sino que crecen desordenadamente y dan lugar a teratomas, tumores malignos de células

Usos clínicos actuales

Funciona con bastante éxito el transplante de células madres de médula ósea para el tratamiento de procesos hematológicos como algunas leucemias, etc..
Es prometedor, pero no ha pasado (y en casos muy contados) de la fase I de experimentación clínica, el uso de diversas células madres en el infarto de miocardio. La fase I es la primera fase clínica, que se limita a determinar que el tratamiento no sea nocivo, sin tratar de ver si es eficaz. Por eso, hoy por hoy el tratamiento de las lesiones cardíacas isquémicas (angina, infarto, etc.), sigue basado en la revascularización por medio de muelles, de injertos vasculares (`bypass').
En el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, parece haber a veces ciertas mejorías, pero el tema no está todavía claro.
En la regeneración medular, los resultados positivos hasta ahora, lo son solamente en algunos laboratorios, pero en otros no se confirman en otros centros de investigación. Todavía no están las cosas como para experimentar clínicamente en humanos.
La experimentación clínica en el ser humano es muy delicada, porque, sin resultados positivos claros en el laboratorio, no se puede poner en peligro la vida y la salud de las personas en experimentos inciertos.

Mis reflexiones finales

Dejemos trabajar a los investigadores. Simpaticemos con ellos y démosles ánimos y, si es posible, pidamos más fondos oficiales y particulares para estas investigaciones. Tengamos esperanza en la ciencia, pero no seamos impacientes ni precipitados. Cuando el remedio ¡legue por fin, nos enteraremos todos de sobra y estará al alcance de todo el inundo, de una u otra forma. Estoy seguro.

José Mendoza Sarmiento Médico Rehabilitador y paraplejista Consultor Honorífico del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.


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