Amigos de Arnold Chiari

 

La circulación del LCR

Bases anatómicas y fisiológicas

Normalmente el LCR, se produce en el plexo coroideo de los ventrículos cerebrales, a un débito estable cercano a los 21 ml /h tanto en el niño como en el adulto; no existen datos del periodo neonatal. Esta producción no esta influenciada por las variaciones fisiológicas de la presión intracraneal ( PIC) y solo disminuye con niveles muy elevados de PIC. Esta secreción es un fenómeno activo que requiere energía pudiendo ser influenciado por depresores del metabolismo como la acetazolamida y furosemida.

 

La circulación del LCR

 

El LCR circula desde los ventrículos a través de las cisternas de la base del cráneo y de los espacios subaracnoideos del cráneo y el raquis por mecanismos complejos hasta los sitios de absorción.

Se trata de un flujo pulsátil dependiendo del flujo vascular en forma de oleadas con movimientos anterógrados y retrógrados.

Se reabsorbe a nivel de los senos venosos craneanos por un fenómeno pasivo que depende de los gradientes de presión entre el espacio subaracnoideo y el seno. Otras vías, como la reabsorción ependimaria hacia el espacio extracelular, solo funcionan en condiciones patológicas.

 

 

 

 

 

 

Circulación del LCR por las cisternas y absorción a nivel de los senos venosos

El débito de absorción es linear por encima de una presión inicial, igual a la presión venosa sinusal (5 cm. de agua en el adulto en decúbito). Las estructuras de pasaje del LCR a la sangre venosa son la vellosidades aracnoideas de Pachionni repartidas a lo largo de los grandes senos venosos craneanos. El mecanismo de ese paso no esta elucidado. Al nacimiento las vellosidades aracnoideas no están aun maduras; y su maduración se sigue en conjunto con la capacidad de absorción durante los primeros meses de la vida.

La PIC definida como presión hidrostática del LCR, es la resultante de la secreción activa del LCR y de las resistencias opuestas a la circulación y a la absorción. La PIC es el punto de equilibrio entre la secreción y la absorción y se define con la fórmula:

P=D*R

(P=presión de LCR, D=débito y R=resistencia)

En el adulto en reposo y decúbito , la PIC normal basal es de 12 +/- 2 cm. de agua, siendo mas bajas en el periodo neonatal ( 2 a 4 cm. de agua), estabilizándose a los valores del adulto en la medida en que se osifica el cráneo y se cierran las suturas y fontanelas.
 

Fisiopatología

De los conceptos anteriores entendemos que, en teoría, la hidrocefalia puede aparecer por tres mecanismos: una hiperproducción de LCR, un aumento de la resistencia de la circulación de LCR, o un aumento de la resistencia a la absorción por aumento de la presión venosa.

 

La consecuencia de cualquiera de los tres mecanismos es un aumento en la presión del LCR para mantener el equilibrio entre la secreción y la absorción. Por lo tanto, la dilatación ventricular no es el resultado de la desigualdad entre secreción y absorción sino, que ella es secundaria al aumento de presión hidrostática de LCR. Los mecanismos que preceden la dilatación del sistema son multifactoriales e intervienen en diferentes momentos de su formación. Es probable que el mecanismo inicial sea la compresión del sector vascular y una modificación de la distribución del LCR y los líquidos extracelulares. A largo plazo, es la destrucción tisular la que contribuye a la dilatación de los ventrículos. De otro lado en el niño y el joven existe un aumento del volumen del cráneo por la fuerza anormal sobre las suturas craneales.

 

Hiperproducción de LCR

Es debida casi exclusivamente a los tumores del plexo coroide (papiloma o carcinoma). La hiperproducción de LCR por sí sola produce una hipertensión intracraneal e hidrocefalia, pero también pueden contribuir la compresión en las vías de drenaje y la formación de adherencias por microhemorragias. Rara vez la hipervitaminosis A puede explicar una hiperproducción de LCR.

 

Tumor intraventricular con hidrocefalia

Por hiperproducción de LCR

 

Obstáculo a la circulación del LCR

Es la causa de la mayoría de las hidrocefalias. El aumento en la resistencia creada por el obstáculo lleva a un aumento proporcional en la presión del LCR para mantener la absorción.

Estas hidrocefalias se clasifican según la localización del obstáculo: no comunicantes, cuando el obstáculo es ventricular y comunicantes cuando el obstáculo esta mas allá de los ventrículos, como en los problemas de taponamiento en los sitios de absorción que determinan una hidrocefalia tanto interna como externa. La obstrucción puede ser debida a varias patologías:

Un estrechamiento malformativo en las vías de pasaje del LCR (estenosis del acueducto, malformación de Chiari, etc.).

Lesión expansiva que origina una comprensión intrínseca o extrínseca de las vías de circulación de LCR (tumor, quiste, hematoma, etc.).

Proceso inflamatorio hemorrágico o infeccioso que lleva a una fibrosis sobre la vía de circulación de LCR.

Aumento en la presión venosa sinusal

El aumento de la presión venosa sinusal tiene como consecuencias:

Un aumento en la presión de las venas corticales que originan un aumento del volumen vascular intracraneal.

El aumento de la PIC hasta niveles suficientes para mantener la circulación de LCR contra esa presión venosa anormalmente alta.

Las manifestaciones clínicas dependen de la complianza de la bóveda craneana. Si el cráneo es indeformable, la dilatación es contrarrestada por el aumento concomitante del volumen vascular, traduciéndose por un cuadro de pseudotumor cerebral. Al contrario si el cráneo es distensible, las fuerzas sobre las suturas llevan a un aumento de su volumen y a un aumento del compartimento del LCR.

El aumento de la presión venosa sinusal puede ser de origen orgánico (trombosis venosa sinusal, yugular o cava superior, invasión del seno por tumor, acondroplasia, etc.) o de origen funcional (malformación arteriovenosa de alto débito).

 

La gravedad del aumento de la resistencia a la circulación de LCR y la rapidez en la aparición de la perturbación hidrodinámica influyen en el cuadro clínico, existiendo hipertensiones subagudas con diferentes grados de sufrimiento cerebral crónico.

Fases de la hidrocefalia

Inicio

En condiciones normales existe un equilibrio entre las presiones del LCR, el parénquima cerebral y el espacio subaracnoideo. Cuando aparece el obstáculo que aumenta la resistencia a la circulación, y el LCR continua su producción y su débito, se aumenta la presión dentro de los ventrículos y se establece un gradiente de presión hacia el parénquima y el espacio subaracnoideo

Fase aguda

El gradiente de presión establecido, origina una fuerza radial que dilata los ventrículos. El parénquima cerebral, comparado con un material visco-elástico (con la edad se torna más plástico que elástico) sufre esfuerzos tangenciales que determinan un daño mecánico.

El espacio subaracnoideo se colapsa y se vacía, poniendo la corteza en contacto con la duramadre y la bóveda ósea, infinitamente menos compliante que el parénquima, (a excepción del recién nacido y del lactante, por sus suturas aun abiertas) recibiendo la casi totalidad de la fuerza radial expansiva. La dilatación para, equilibrando las presiones a niveles cada vez mas altos, hasta que sobre viene la muerte del paciente.

Fase crónica

La mayoría de las hidrocefalias no evolucionan hacia la hipertensión intracraneana terminal, tienden a volverse crónicas, coexistiendo una presión aparentemente normal y la dilatación. Esta evolución puede explicarse por diferentes mecanismos:

Parece haber una disminución en la producción de LCR; de otro lado, existe un aumento progresivo de las capacidades de absorción:

La distensión ventricular origina disyunción de las células ependimarias, explicando la reabsorción transependimaria.

Igualmente a través de los espacios perivasculares y de los nervios craneanos.

Estos mecanismos hacen que el gradiente y la hidrocefalia paren, la presión se torna normal, con una dilatación ventricular fija de grado variable y sobretodo, asintomática.

En algunos casos la situación se agrava, con presiones normales o ligeramente altas, pero con ondas patológicas de hipertensión (ondas A o B) El gradiente de presión transependimaria mantiene o agrava la dilatación, al mismo tiempo que en el parénquima cerebral se alteran las propiedades mecánicas por cambios en su composición y estructura.

 

Etiopatología

Causas prenatales

Las hidrocefalias congénitas se revelan principalmente en el período neonatal y rara vez en la adolescencia; pueden ser de origen malformativo en su gran mayoría, infecciosa, vascular o criptogenética.

Las malformaciones que producen estenosis no tumoral del acueducto de Sylvius conforman el 10% de las hidrocefalias del recién nacido y su incidencia es del 0.5 al 1 por 1000. Se describen 4 tipos:

Agenesia total o parcial del acueducto

Acueducto reemplazado por varios canalículos

Acueducto tapado por un septum ependimario

La estenosis del acueducto es rara, y puede asociarse a otras malformaciones

La malformación de Dandy Walker produce obstrucción a la salida del IV ventrículo. La malformación de Arnold Chiari aumenta la resistencia a la circulación del LCR a nivel de la fosa posterior. La agenesia del foramen de Monro es rara, al igual que la agenesia de los puntos de absorción del LCR (Síndrome de Meckel y síndrome de Vactrel). Las hidrocefalias genéticas o familiares se asocian a anomalías cromosómicas del 8,9,13,18,21 o a transmisión recesiva ligada al X.

Las causas congénitas no malformativas son múltiples, entre ellas enumeramos las fetopatias, la toxoplasmosis congénita y la infección por citomegalovirus. Las hidrocefalias secundarias a lesiones destructivas isquémicas son raras.

 

Causas posnatales

Los procesos expansivos (tumor, quiste, hematoma...) son la causa del 20% de las hidrocefalias de los niños, excepcionalmente se trata de un tumor del plexo coroide; la localización mas frecuente es la fosa posterior, la región pineal y mesencefálica por su cercanía al acueducto de Silvius y las lesiones del tercer ventrículo.

 

Tumor de la pineal en un niño

con hidrocefalia grave

Los quistes supraselares, el aneurisma de la vena de Galeno y rara vez un tumor de la medula espinal son causas también de hidrocefalia.

El 15% de las hidrocefalias tienen como causa una hemorragia intracraneal (trauma, malformación, prematuridad). En la fase aguda puede haber un coagulo en la vía de drenaje, pero mas frecuentemente se produce obstrucción por depósitos de fibrina sobre los espacios subaracnoideos y los sitios de absorción.

Las meningitis originan el 7% de las hidrocefalias del lactante. Todas las meningitis bacterianas pueden producirla, por adherencias aracnoideas y estenosis del acueducto de Silvius; en especial la meningitis tuberculosa que la puede cursar de forma crónica.

Un obstáculo anatómico o funcional a nivel de los senos venosos, puede originar raramente hidrocefalia, cuando la bóveda craneana es aun compliante; las causas son múltiples. Son igualmente raras la hidrocefalia iatrogénica, la producida por hipervitaminosis A. Un sangrado o meningitis desapercibida o parcialmente tratada, pueden explicar los casos sin etiología evidente.

Etiología en el adulto

Las causas son muy variadas y numerosas, pueden ser congénitas o adquiridas:

La hemorragia meníngea (HSAE): Es la causa mas frecuente, generalmente por la ruptura de un aneurisma intracraneano. Un tercio de las HSAE se complican con hidrocefalia aguda, y 10% producen hidrocefalia sintomática de forma crónica. Se explica la hidrocefalia, por aumento de la viscosidad del LCR por la sangre de la hemorragia, por adherencias en los sitios de absorción y por obstrucción en los casos de taponamiento agudo.

Meningitis: Menos frecuentes que las anteriores, las etiologías son: Bacteriana, tuberculosa, linfomatosa y carcinomatosa. El mecanismo es semejante a la HSAE. Una ependimitis, en el caso de las bacterianas, puede originar una estenosis del acueducto o de los forámenes intraventriculares.

Trauma de cráneo e intervenciones quirúrgicas: En particular en los ancianos, el mecanismo, conjuga las dos etiologías anteriores.

Tumores: Se explica por obstrucción de las vías de drenaje del LCR a nivel ventricular, y por aumento de la viscosidad del LCR en los casos de tumores de la medula espinal. Las etiologías son múltiples predominando los tumores intraventriculares, paraselares y de la región de la pineal y la fosa posterior.

 

Tumor maligno de la lámina cuadrigeminal, Mostrando una gran dilatación de los ventrículos laterales

Estenosis no tumoral del acueducto: Difícil de explicar en el adulto, pude ser congénito pero parece haber siempre una causa secundaria no bien diagnosticada. Se desconoce el límite a partir del cual la estenosis se convierte en sintomática.

Otras causas: Las malformaciones de Dandy Walker, Chiari, quistes aracnoideos de la base, la sífilis, el síndrome de Guillain Barré y la enfermedad de Paget, son causas menos frecuentes de hidrocefalia.

Aspectos clínicos

Las formas de presentación varían de acuerdo a la edad y las circunstancias del diagnóstico.

En el lactante y recién nacido

La macrocefalia es el signo mas evidente y frecuente, está presente en todas las hidrocefalias crónicas en los menores de 2 años y se define como un crecimiento del cráneo mayor de 2 desviaciones Standard, lo cual sirve en el diagnóstico diferencial con la macrocefalia constitucional donde el crecimiento craneal permanece en la misma faja de desviación.

A las hidrocefalias se asocian signos de hipertensión intracraneana: Abombamiento de la fontanela anterior, separación de las suturas craneanas, la piel del cráneo es fina y brillante. La parálisis de los músculos rectos superiores con el signo del sol poniente o signo de Parinaud o un estravismo interno son la traducción de un daño del tectum del tallo cerebral. El edema papilar no es tan frecuente como lo son la atrofia y la disminución de la agudeza visual.

En el niño

El síndrome de hipertensión intracraneana aguda es mas frecuente en el niño y el adulto por la rigidez del cráneo. Se instala rápidamente y se traduce por cefalea, vómito, alteración de la conciencia y de los nervios oculomotores.

En los casos graves aparecen signos de sufrimiento del tallo cerebral, como crisis tónicas por herniación de las amigdalas cerebelosas, bradicardia, alteración del ritmo respiratorio, convirtiéndose en una urgencia neuroquírurgica.

Los casos crónicos

En el lactante, la macrocefalia se asocia a retraso mental en grado variable.

En el niño, después de cerradas las suturas, aparecen cefaleas progresivas en frecuencia, a veces se acompañan de dolor abdominal matinal, nauseas y vómito en proyectil. Aparecen además alteraciones del comportamiento, disminución en el rendimiento escolar y a veces alteraciones en la memoria.

En estados tardíos, aparecen alteraciones de la conciencia, como obnubilación y estupor. En esta fase los riesgos son la destrucción masiva del tejido cerebral y la atrofia óptica por destrucción del nervio.

Rara vez, se detectan en un niño macrocefalico: Espasticidad por daño del eje piramidal; esta origina alteraciones de la marcha y movimientos anormales. Las alteraciones endocrinas por compresión del eje hipotálamo-hipofisario en el tercer ventrículo son poco frecuentes y se traducen por un retardo del crecimiento, obesidad variable y alteraciones en los genitales externos.

Manifestaciones clínicas en el adulto

Síndrome de hipertensión intracraneana

Se presenta en los casos de hidrocefalia aguda o subaguda. La cefalea de aparición reciente y de localización difusa se hace progresiva y frecuente. El vómito es muy frecuente en los jóvenes con tumores de la fosa posterior.

El vértigo se puede acompañar de acúfenos. Alteraciones visuales como la diplopía, se explican por lesión del VI par; finalmente el edema papilar se traduce en visión borrosa y ceguera.

Otros síntomas mas inquietantes anuncian una deterioro fatal por herniación cerebral. Son mas frecuentes en los jóvenes con hidrocefalia aguda o descompensación de una hidrocefalia crónica. Alteraciones del tono muscular cervical explican una ligera inclinación lateral de la cabeza. Pueden aparecer crisis paroxísticas de hipertonía en opistótonos. La alteración de la conciencia evoluciona rápidamente hasta el coma y aparecen alteraciones vegetativas respiratorias, cardíacas y de la regulación térmica.

Ocasionalmente la hipertensión intracraneana evoluciona de forma crónica con signos que pueden pasar desapercibidos:

Alteraciones psiquiátricas (apatía, irritabilidad, déficit de atención y memoria, hipomanía).

Crisis epilépticas (generalizadas y en relación con alteraciones circulatorias).

Alteraciones endocrinas (hipopituitarismo).

Síndrome piramidal bilateral.

Disminución de la agudeza visual.

Síndrome de hidrocefalia crónica del adulto

Llamado también hidrocefalia a presión normal (aunque se conoce actualmente que las presiones no son permanentemente normales. La triada de Hakim y Adams(1.965), que reúne alteraciones del movimiento, psíquico-intelectuales y del control de esfínteres constituye la presentación mas frecuente.

 

Hidrocefalia a "presión normal"

Aunque las presiones son iguales en ambos casos,las fuerzas sobre el parénquima son diferentes debido a una mayor área

Las alteraciones del movimiento y la marcha son las mas visibles y pueden tener muchas presentaciones como fatiga, inestabilidad, caídas frecuentes, ataxia; hasta un estado de dependencia permanente. No son raras las alteraciones en los movimientos de los miembros superiores, del lenguaje y el temblor de origen extrapiramidal. El cuadro final es el mutismo aquinético.

 

El deterioro de las funciones síquico-intelectuales es complejo. Se inicia con alteraciones de la memoria y del aprendizaje; posteriormente aparece la desorientación temporoespacial y al final alteraciones siquiátricas donde la depresión es frecuente. Esas alteraciones llevan a síntomas como apatía, aislamiento, indiferencia y enlentecimiento intelectual. Es importante la psicometría para detectar alteraciones limítrofes.

 

Las alteraciones esfinterianas se limitan a la incontinencia, polaquiuria y urgencia urinaria; es rara la incontinencia fecal.

 

La epilepsia se presenta de forma ocasional por alteraciones en el ritmo del sueño. La cefalea es frecuente. Se han descrito alteraciones endocrinas hipotalámicas, diabetes y rinorrea de LCR circunstancial.

 

Exploraciones complementarias

 

El diagnóstico es evidente en los casos de macrocefalia. Los exámenes neurorradiológicos permiten confirmar la hidrocefalia y a veces detectar la causa.

Ecografía transfontanelar

Cuando la fontanela anterior es amplia y permeable la ecografía detecta la hidrocefalia de manera simple, pero es insuficiente para diagnosticar la etiología.

Tomografía axial computarizada (TAC)

La TAC, examen de primera elección, demuestra la dilatación, topografía y evolución de acuerdo a la reabsorción ependimaria; es esencial en el diagnostico etiológico, pudiendo detectar el obstáculo a la circulación del LCR. Además, permite el seguimiento de los resultados del tratamiento y detectar las complicaciones (debe tenerse en cuenta en riesgo de catarata cuando se sobrepasa el límite de 15 TAC).

Algunas mediciones simples y reproducibles como el índice bifrontal (tamaño de los cuernos frontales / tamaño del cráneo en el mismo corte) permite clasificar, cuantificar y seguir las hidrocefalias.

Resonancia magnética (RM)

Es el examen a escoger cuando el cuadro clínico nos permite la espera; tiene el inconveniente de la inmovilización prolongada que a veces obliga a la anestesia general en los más pequeños. Las prótesis metálicas interfieren en su interpretación y a veces la contraindican. Con relación a la TAC, permite una mejor definición morfológica de los ventrículos y la lesión causal.

Con el estudio del flujo de LCR y de los volúmenes de los componentes intracraneanos (imágenes en cine-RM) existe un acercamiento fisiológico a la circulación del LCR.

Las anomalías de señal detectadas en la reabsorción ependimaria son mas especificas que la TAC; igualmente detecta con mayor precisión imágenes de leuco-encefalopatía y otros daños crónicos del parénquima cerebral.

Otros estudios radiológicos

Las radiografías convencionales sin preparación son útiles en los seguimientos de los casos de disfunción por desconexión de los sistemas de derivación y en pacientes con hipertensión intracraneana crónica, donde se observan cambios óseos erosivos de la bóveda y la base del cráneo.

La arteriografía se utiliza para confirmar una causa vascular en la hidrocefalia: Aneurisma de la ampolla de Galeno, arteria mega-dolicobasilar y estudios de la circulación venosa asociados a la dinámica del LCR.

Manometría y seguimiento crónico de la PIC

Los métodos invasivos de medición de la PIC tienen utilidad en los pacientes crónicos, al detectar ondas patológicas A o B o modificaciones de la curva de PIC nocturnas asociadas al sueño paradojal.

 

Medición de la PIC por medio de un catéter intraventricular

Igualmente son útiles en la obtención de elementos diagnósticos en la hidrocefalia crónica del adulto, como ondas de presión anormales, resistencia elevada a la circulación del LCR y complianza cerebral disminuida.

Otros exámenes

La cisternografía isotópica presenta alguna utilidad (relativa por su baja especificidad) en el estudio de la hidrocefalia crónica del adulto.

Los estudios del débito sanguíneo cerebral, como el doppler transcraneal y los estudios de SPECT, muestran de forma indirecta la hipertensión intracraneana.

La punción lumbar es útil en el diagnóstico etiológico de algunas hidrocefalias (hemorragia, infección, inflamación).

Tratamiento de la hidrocefalia

Frecuentemente se trata solo el síntoma y solo ocasionalmente la causa; cuando sea posible se debe tratar la causa, por ejemplo un tumor que obstruye la circulación de l LCR o la repermeabilización de una estructura normalmente abierta.

Al tratamiento, generalmente quirúrgico, se asocia un tratamiento médico temporal para disminuir la evolución de la hidrocefalia. Este tratamiento basado en la acetazolamida y la furosemida (ambos inhibidores de la anhidrasa carbónica por mecanismos diferentes) debe ser transitorio y es ineficaz a largo plazo.

Igualmente las punciones lumbares evacuantes , son de gran ayuda en el tratamiento temporal de la hipertensión por hidrocefalia comunicante.

La derivación externa del LCR

Consiste en colocar un catéter ventricular (generalmente en el cuerno frontal derecho) conectado a un sistema externo, con control por columna hidrostática del débito de LCR a ser drenado.

Es una solución de espera usada en los casos de hidrocefalia temporal en la HSAE aguda y en el tratamiento de una sobreinfección de sistemas de derivación. Posteriormente algunos de estos pacientes necesitarán una derivación definitiva del LCR.

Puede servir también para la conexión de un sistema de monitoreo y vigilancia de la PIC, en pacientes donde para indicar la colocación de una derivación definitiva necesita argumentos mas sólidos que el simple cuadro clínico.

 

Ventrículocisternostomía bajo control endoscópico

Es el tratamiento de primera elección en la estenosis del acueducto de Silvius y consiste en comunicar, bajo control visual endoscópico, el III ventrículo con los espacios subaracnoideos de la base a nivel de la cisterna interpeduncular.

Visión endoscópica del foramen de Monro y el plexo coroide en el ventrículo lateral

Su ventaja consiste en evitar el implante de una prótesis de derivación pero requiere que los sitios de absorción de LCR estén permeables.

Es de elección también en el tratamiento de los quistes aracnoideos supraselares y de la cisura tentorial, ya que se puede comunicar el quiste que produce la obstrucción, con el sistema ventricular directamente.

Las derivaciones internas

Permite establecer una comunicación entre los ventrículos y una cavidad interna, por medio de un catéter con o sin interposición de una válvula subcutánea, reguladora de presión. La selección de la cavidad (peritoneo, aurícula derecha, pleura, vejiga, vesícula biliar) depende de cada paciente.

La derivación ventrículo-peritoneal (del ventrículo a la cavidad peritoneal) es preferida en niños debido a la facilidad para elongar el catéter según su crecimiento; además las complicaciones sépticas son mas fáciles de tratar.

La derivación ventrículo-cardiaca (del ventrículo al atrio cardíaco derecho) es el sitio de segunda elección en el niño, ya que requiere múltiples intervenciones para elongar el catéter atrial intracardíaco; pero fisiológica y funcionalmente, es el de primera elección en el adulto con hidrocefalia secundaria a HSAE. Tiene como inconveniente las complicaciones de origen vascular.

Las otras cavidades son excepcionalmente utilizadas como sitio de derivación.

12.4 La derivación lumbo-peritoneal

La comunicación de los espacios subaracnoideos lumbares con la cavidad peritoneal, es de utilidad solo en las hidrocefalias comunicantes. Se le acusa en varias publicaciones de favorecer la migración transforaminal de las amígdalas cerebelosas.

SLIT VENTRICLE SYNDROME

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