Síndrome de Klippel-Feil 

El hallazgo de una malformación congénita impone la búsqueda sistemática de otra u otras, dada su frecuente multiplicidad. En 1912, Maurice Klippel y Andre Feil practicaron la necropsia de un sastre francés de 46 años, que murió de una nefropatia, le hallaron un riñón en herradura y la columna cervical fusionada en un solo bloque, junto con las cuatro primeras vértebras dorsales.

A partir de entonces, Feil continuó recopilando varios casos más, al igual que otros autores, posteriormente, han seguido estudiando nuevos casos, que ofrecían además varias malformaciones. 

Sindrómicamente caracterizan el Síndrome de Klippel Feil la presencia de cuello corto con movilidad limitada y la baja implantación del pelo, expresión clínica de la fusión de segmentos raquídeos, que siendo de grado y localización variable tiene gran predilección por la columna cervical.

Se estima que la frecuencia de aparición del síndrome, es del orden de 1/42.000 en la población general, con una incidencia del 65% en mujeres según Smith, D. W.  y del 50% en cada sexo para Morrison S. G. 

Respecto a su etiología, Gunderson, después de haber estudiado varias familias con algún miembro afecto de esta anomalía, llegó a la conclusión de que los tipos I y III de la clasificación de Feil, obedecen a un patrón hereditario, autosómico recesivo, mientras que el tipo II con fusión a nivel C2-C3 y niveles variables, la herencia es autosómica dominante con diferentes grados de expresividad, y el tipo II con fusión a nivel C5-C6 se hereda de forma recesiva. Otros autores, en numerosos casos de aparición esporádica, no han podido demostrar la causa hereditaria, y se ha postulado por un factor ambiental. Tratando a mamíferos preñados y otras especies inferiores, con azul de triptán, Rx, salicilatos y situaciones de hipoxia, se han inducido graves malformaciones vertebrales asociadas con anomalías del S. N. C. En el tipo I, estudiado por Gunderson, la madre trató de abortar con agentes orales y parenterales, en tres ocasiones durante el primer trimestre. Ningún otro miembro de la familia estaba afecto.  

La tríada característica del síndrome, está formada por: cuello corto, movilidad limitada de la cabeza, e implantación baja del cabello.

Feil, según el aspecto radiológico, hizo una clasificación en tres tipos: 

·         Tipo I, incluye fusión masiva en un bloque, de las vértebras cervicales, pudiendo además incluirse en las superiores dorsales. El fenotipo característico del síndrome corresponde a este grupo, y el diagnóstico se hace desde el nacimiento.

·         Tipo II, incluye la fusión a nivel de uno o dos interespacios, y pueden asociarse otras anomalías vertebrales. En este grupo, el diagnóstico es casual con motivo de exploraciones radiológicas, por traumatismo o dolores artrósicos para los que tienen una mayor susceptibilidad.

·         En el tipo III, hay fusiones cervicales a niveles variables, asociadas con fusiones a nivel último dorsal y primero lumbar, también de diagnóstico casual.  

El grupo más numeroso corresponde al tipo II, con fusión en C2-C3 o C5-C6. pero no es excepcional que esta fusión se asocie a otras malformaciones del tipo de: asimetría de cuerpos vertebrales y hemivértebras, responsables de un precario equilibrio estático de la columna.  

Excepto para el estudio genético, esta clasificación no parece clínicamente útil. Estas anomalías deben separarse de la fusión atlanto-occipital, de la impresión basilar y de las anomalías odontoideas, pues si bien suelen asociarse a fusión de vértebras cervicales inferiores, el pronóstico y tratamiento son muy diferentes.

Respecto a la patogenia, se sabe hasta ahora, que la fusión cervical congénita es el resultado de un fallo en la segmentación de los somitos durante la 3ª a 8ª semana de vida gestacional. El defecto no se limita únicamente a la espina dorsal, sino que todo el organismo en desarrollo, se influencia de este insulto intrauterino. Así, parece haber una explicación del por qué, en un 2% de los afectos de este síndrome, coexisten anomalías génito-urinarias. 

El esqueleto axial, se diferencia, a partir del mesénquima, en una fila formada por pares de somitos de tejido mesodérmico. Durante la 4ª semana de vida fetal, la pared ventromedial de cada somito, forma un par de segmentos de esclerotomo, que posteriormente, formarán los cuerpos vertebrales después de haber incluido a la notocorda. Durante el mismo periodo, 7 pares de túbulos pronefrales, forman un brote dorso lateral, a partir de los nefrotomos alineados que bordean la región de la futura unión cérvico-torácica. El tramo terminal de estos túbulos se une a los conductos longitudinales del pronefros, que eventualmente perforan la cloaca. Los túbulos degeneran rápidamente, y mientras tanto, la mayor parte de la cresta caudal nefrogénica, forma los túbulos mesonéfricos que conectarán con el conducto mesonéfrico.  

A los 35 días de vida fetal aproximadamente, la parte distal del conducto mesonéfrico, forma una yema ureteral que crece envolviendo al tejido nefrogénico y se convierte en el riñón adulto. Es razonable pensar que en los pacientes con síndrome de Klippel-Feil, hubo un insulto en el pronefros, que implicaba a los somitos 7 al 14, área que corresponde al desarrollo de columna cervical. En caso de agenesia renal, la yema ureteral no debió desarrollarse durante la 5ª a 7ª semana, por la división de la primitiva clocaca. La ectopia renal simple, data de la 8ª semana, por el no ascenso del riñón a su posición normal. 

Viendo la vecindad en el tiempo, lugar y clase de tejido, se comprende más fácilmente la coexistencia de estas malformaciones. Shulman y Mendelwicz en 1970 describieron un caso en el que coexistían S. de K-F, S. de Turner, gónadas atróficas, ausencia vaginal y uterina y riñón único pélvico. En 1971, Ramsey y Bliznak aportaron otro caso de S. De K-F y ovarios quísticos con un segmento de tejido fibroso, horizontalmente dispuesto, que se unía a las dos trompas, más ausencia de riñón derecho. Leduc, de doce casos aportados de agenesia vaginal, uno pertenece al S. de K-F y el otro se acompañaba de escoliosis dorsal. Azoury, aporta dos en los que coexistía pterigium coli, sordera, fusión cervical y agenesia vaginal.

Parece ser que la asociación S. de K-F, tipos I y III con anomalías génito-urinarias es más frecuente de lo que cabía esperar, por lo que se deduce que ante la sospecha de existencia de malformaciones en columna, o su hallazgo casual, estaría indicado descartar anomalías del aparato urinario y genital.

Entre otras anomalías que se han hallado a este nivel están: agenesia renal unilateral, litiasis renal contralateral, útero bicorne, criptorquidia, malrotación renal (2º en frecuencia), duplicación urétero-piélica, ectopia renal simple (más frecuente en pelvis), disgenesia renal, hipospadias, agenesia ovárica monolateral, agenesia uterina. La incidencia de anomalías renales es mucho más elevada en los pacientes con S. de K-F que en la población general. Estas anomalías se asocian a los tres tipos, siendo en el 62% del tipo I, en el 71% del tipo III, y mucho menor en el tipo II. 

La sordera es el segundo defecto en importancia asociado al síndrome; ocurre en un 30% de los casos. Por estudios histológicos y radiológicos, se sugiere que la sordera es secundaria a un desarrollo anormal del oído interno. Palant, en 1972, describe el caso de una niña, en cuyo oído interno, no se habían desarrollado los canales semicirculares, el número de vueltas de la cóclea estaba disminuido y la cámara del vestíbulo era de tamaño muy reducido, en ambos oídos. Jarvis y Sellars, describen a otra niña con sordera de conducción, a causa de las malformaciones en la cadena de huesecillos, y lo consideran secundario a la displasia mesenquimatosa subyacente en todo el síndrome. Singh ha aportado otro caso de sordera de conducción.

Wildervanac, en 1952, describió un síndrome consistente en la asociación de S. de K-F, sordera, parálisis del VI par y retracción del globo ocular, también llamado Síndrome cérvico-óculo-acústico. Para este autor, la sordera de estos pacientes se asocia a malformaciones del hueso petroso y del oído interno, ocurridas durante la 4ª semana de gestación. Para Fraser, después de revisar las sorderas profundas de la infancia, las que se asocian al S. de K-F, ocurren invariablemente en mujeres y son del tipo de percepción. Sin embargo Jaffes opina que la mayoría de estas sorderas son del tipo neurosensorial. 

El 4,2% de pacientes afectos de S. de K-F tienen malformaciones cardiovasculares. La más frecuente es el defecto de tabique interventricular con shunt izquierda-derecha. Otras que han sido halladas son: estenosis pulmonar, dextrocardia, tetralogía de Fallot, conducto arterioso, foramen oval persistente, aplasia del pericardio prital, aurícula única, ventrículo único, troncus arteriosus, hipertensión pulmonar, anomalías de las venas pulmonares y arco aórtico derecho. 

Los disturbios neurológicos, pueden ser secundarios a la malformación cervical, o asociados a malformaciones concomitantes del S.N.C. Los más frecuentes son: espina bífida y meningocele, ambas pertenecen al grupo llamado estatus disráficus, causado por cierre incompleto de la placa neural. Otros síntomas neurológicos que se han observado: sinquinesia bimanual o movimientos en espejo (cada movimiento de una mano es copiado por la otra, y esto puede interferir algunas funciones), hiperestesia por pinzamiento de raíces y parálisis de nervios craneales. Como complicaciones tardías figuran, la siringobulbia, siringomielia, parálisis espástica, ataxia, hemiplejia, cuadriplejia.

Además de las malformaciones cervicales, se pueden asociar otras del hueso occipital, con platibasia, y puede cursar con hidrocefalia. También se han observado, oxicefalia y otras formas de cráneosinostosis, así como paladar hendido, úvula bífida, cicrognatia y ausencia de conducto auricular externo.

Otras malformaciones observadas acompañando a este síndrome han sido: cifosis, escoliosis, cifoescoliosis, anomalía de Sprengel (elevación de las escápulas con aquilosamiento de la columna y limitación de movilidad), asimetría facial, macrocefalia, apéndice preauricular, tortícolis, estrabismo, nistagmo dermoides de ojo, anomalías dentales y anomalías costales, siendo la más frecuente la presencia de costillas cervicales.

Extraído de una separata de los Archivos de Pediatría, del Hospital Infantil San Juan de Dios de Barcelona.

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