
RESULTADOS QUIRÚRGICOS DE
DESCOMPRESIÓN DE LA FOSA POSTERIOR PARA PACIENTES CON MALFORMACIÓN DE CHIARI
TIPO I
Dr. Ramón Navarro
Introducción: Hoy en día está llamando la atención de los neurocirujanos el
número creciente de niños con malformación Chiari tipo I, sin embargo aún no se
ha llegado al consenso en cuanto a el tratamiento quirúrgico de estas lesiones.
Métodos: Presentamos un análisis retrospectivo de descompresión de fosa
posterior (PFD) realizada por nuestra institución en 96 pacientes desde 1989
hasta 2001. Los análisis estadísticos están basados en presentaciones
radiográficas y procedimientos quirúrgicos.
Resultados: La mayoría de los pacientes con hidromelia pasaron por duroplastia
con o sin manipulación de las amígdalas. Por el contrario, la mayoría de los
pacientes sin hidromelia pasaron por descompresión de hueso con DURAL SCORING y
ultrasonidos intra operativos. PFD con descompresión de hueso y DURAL SCORING
mostraba un 72% de éxito, comparado con un 68% para la duraplastia. Apertura de
la dura madre no parecía parar o mejorar la hidromelia. El grupo que se sometió
a duraplastia, sin embargo, tuvo un porcentaje mayor de complicaciones. Los
pacientes con edad menor de 8 años tenían mejores probabilidades que el resto.
Conclusiones: Estamos a favor de realizar una craneoctomía con DURAL SCORING
como procedimiento quirúrgico inicial en niños con malformación chiari I con o
sin siringomelia. Es menos invasivo y minimiza las complicaciones asociadas con
la apertura de dura madre ofreciendo un porcentaje mayor de éxito.
Desde la descripción de Hans Chiari de la malformación de la parte trasera del
cerebro en 1891 y el comienzo de las resonancias magnéticas (MRI), los
neurocirujanos están siendo cada vez más requeridos para consultas acerca de
malformaciones Chiari I. Aunque se pensaba que esta condición era infrecuente
entre niños, informes recientes muestran cada vez un mayor número de niños con
malformarción Chiari I. Además de los clásicos casos de síntomas de hernia de la
parte posterior del cerebro, chirai I suele reconocerse a través de resonancias
en búsqueda de causas de migrañas o escoliosis. La malformación de la parte
posterior del cerebro es una enfermedad dinámica. Hay una evolución desde un
chiari morfológico a un chiari clínico. El número de pacientes sintomáticos
puede crecer con la edad de los pacientes. Una vez el diagnóstico es hecho, no
está claro cuando y como tratar esta condición. Se han hecho muchas
aproximaciones quirúrgicas al tratamiento de chiari I, dependiendo de los
mecanismos patológicos de la enfermedad. La mayor parte de la literatura está de
acuerdo en que el problema está localizado en el nivel del foramen magno y está
causado por la discrepancia entre el contenido y el volumen de la fosa
posterior. Esto crea un problema en el flujo del líquido cerebroespinal (CSE) en
la unión craneo-vertebral. Este conflicto dinámico es responsable de las
manifestaciones clínicas de esta condición. Sin embargo, no hay actualmente
consenso en cuanto a la técnica quirúrgica ideal. Algunos apoyan la
descompresión de hueso, mientras que otros recomiendan las dos, descompresión de
hueso y apertura de dura madre. Presentamos nuestros resultados quirúrgicos con
chiari I y comparamos resultados con presentaciones clínicas, descubrimientos
radiográficos y aproximaciones quirúrgicas.
MATERIALES Y METODOS
Se realiza un estudio retrospectivo de 110 operaciones realizadas en 96
pacientes desde 1989 a 2001.
Lo pacientes tienen una edad en el tiempo de la operación quirúrgica entre 0,5 y
18 años. Seguimiento posterior entre 0,17 a 9,8 años , con una media de 2,3
años.
Los pacientes se dividen en dos categorías principales, con o sin hidromelia
espinal. 55 pacientes no tenían hidromelia en estudios iniciales, mientras que
41 tenían. Además había 3 pacientes que no tenían siringomelia y desarrollaron
hidromelia durante la descompresión de la fosa posterior inicial.
Clinicamente los pacientes se dividían en los siguientes grupos:
1.- Dolor de cabeza, cuello, irritabilidad (53 pacientes)
2.- disfunciones de cerebelo y/o craneales (17 pacientes)
3.- siringomielia sintomática con escoliosis (14 pacientes)
4.- siringomielia sintomática sin escoliosis ( 12 pacientes)
En el grupo con hidromelia, 40 pacientes presentaban dolor de cabeza, de cuello,
irritabilidad y 15 pacientes con disfunciones en la fosa posterior. Por otro
lado, niños con hidromelia tenían escoliosis en 14 casos, había siringomielia
sintomática en 12 pacientes, dolor de cabeza, de cuello o irritabilidad en 13
pacientes y disfunción del fluido cerebrar o hallazgos del cerebelo en 2
pacientes.
Tres tipos de procedimiento quirúrgico fue usado en estos pacientes:
I.- Descompresión de la fosa posterior con DURAL SCORING y intro operativo
ultrasonido
II.- Descompresión de la fosa con duraplastia
III.- Descompresión de la fosa con duraplastia y manipulación de las amigdalas.
LA PFD se lleva a cabo mediante una incisión media occipital con el inicio
aproximado en la C2. Después de la disección muscular, una vez expuesta la zona
occipital y alcanzado el arco de la C1, se usa un taladro Midas Rex para lleva
acabo una craneoctomía que mide 2,5-3x2,5-3 cm2 y una laminoctomía de la c1. Si
el nivel de la hernia de las amigdalas baja de la C1 se descompresionan las
amígalas usando laminoctomías adicionales. El ancho de la laminoctomía se
determina según la localización de las amígdalas en la MRI. La parte más
consistente de la dura madre en la unión occipito-cervical se remueve y el corte
más externo de la dura madre se separa cuidadosamente de la parte interna (dural
scoring) hasta que el espacio subaracnoide se ve a través de lo que queda de
dura madre. Después se esta parte, se utiliza el ultrasonido para evaluar el
espacio subaracnoide alrededor de las amígdalas y visualizar las pulsaciones de
las amígdalas. En pacientes sin hidromelia, se crea suficiente espacio
subaranoide y una vez las pulsaciones de las amígdalas son detectadas, no se
necesita mayor descompresión. Por otro lado, si el ultrasonido muestra fallo en
la descompresión, se necesita de la apertura de la dura madre. La mayoría de los
pacientes con hidromelia eran tratados en la parte interna de la dura madre sin
ultrasonido intraoperativo aunque se les practica el dural scoring en la fase
inicial a todos los pacientes. Una vez la dura madre se abre en forma de Y, se
utilizan diferentes técnicas según el cirujano, por ejemplo, duraplastia sin
disección aracnoide, duraplastia con disección, duraplastia con disección y
manipulación de las amígdalas. La manipulación de las amígdalas se puede
realizar mediante un retraimiento bipolar o mediante una “tonsilectomia”
bipolar. Diferentes materiales fueron usados durante la duraplastia:
Resultados.
La descompresión de la fosa sin apertura de dura madre mejoró las condiciones
del 72,2% de los casos, mientras que la PFD con duraplastia y con manipulación
de las amigdalas mejoró la sintomatología inicial del 68,4% y 60,8%
respectivamente. En niños sin hidromelia, el 76,4% experimientó un alivio en sus
síntomas, mientras que en pacientes con hidromelia el porcentaje bajó al 58,5%.
Entre los que no mejoraron, todos los pacientes sin hidromelia continuaron
estables después de la primera intervención y solo 4 pacientes sin hidromelia
empeoraron. Si separamos los pacientes por síntomas, encontramos que el 75,5% de
los niños que tenían dolor de cabeza, cuello e irritabilidad mejoraron. Esta
proporción permanecía similar para aquellos con manifestación de compresión de
la fosa, 70,6%. Se notó mejora en 50% de los pacientes con escoliosis como
principal síntoma y en el 58,3% de aquellos con siringomielia en los que la
escoliosis no era el síntoma principal. Sin embargo, entre los niños con
escoliosis que no mejoraron, casi la mitad se quedó estable (42,8%). En
proporción, la progresión de escoliosis fue corregida en el 71,4% (50% mejoró y
21,4% permaneció estable). Ni la técnica quirúrgica, ni hidromelia, ni
categorías de síntomas tienen una importancia significante en el resultado
clínico. Sin embargo la edad del diagnóstico tiene un efecto significante,
mejores perspectivas ( tres veces mejor) de mejora o de permanecer asintomáticos,
cuando la operación quirúrgica es realizada antes de los 8 años de edad. La edad
en la que se practica la operación no influye en cuanto a los resultados sobre
la escoliosis. La interacción del procedimiento quirúrgico dependiendo de la
existencia de hidromelia tampoco es significativo, no hay evidencia de que
exista una técnica quirúrgica más apropiada para el tratamiento de siringomielia.
No hubo tampoco diferencias notables de recuperación entre uno y otro grupo.
Un total de 50 pacientes sin hidromelia tuvieron una resonancia tras la
operación. Se mostró una mejora del volumen de la fosa posterior y el flujo en
un 66% de los pacientes. Sin embargo, la hidromelia fue evaluada en 38 pacientes
después de una descompresión inicial y mostró que 65,7% mejoró, 28,9% se
estabilizó. La técnica quirúrgica no influye significativamente en los
resultados mostrados en resonancias de pacientes con hidromelia.
62 operaciones se realizaron en pacientes sin hidromelia.. Entre los pacientes
con hidromelia, 48 operaciones fueron realizadas e n 44 pacientes, 9 tipo 1, 15
tuo II y 24 tipo III Los resultados fueron usados con propósitos estadísticos.
Después de operación los pacientes se clasificaron en los siguientes grupos
según sus resultados clínicos.
1- Con mejora . Estos pacientes estaban o asintomáticos o se solucionó su
principal síntoma mejorando su calidad de vida.
2- Sin mejora. Leve o ningún cambio en los síntomas, no afectó a su calidad de
vida ni tampoco empeoró su estado clínico.
Una resonancia de seguimiento fue hecha entre 6 a 13 meses después de la
intervención para evaluar la morfología del fuído cerebro espinal del foramen
magno usando estudios con resonancia, así como cambios en el tamaño de la
siringomelia, 88 resonancias fueron obtenidas después de las 96 primeras
intervenciones.
Se midieron las complicaciones mediante un indicador con dos posibles
respuestas, para saber si el paciente experimentaba una determinada
complicación.. Se analizó el modelo de Tipo I comparado con el tipo II y III.
También se tomó en cuenta, los resultados clínicos y complicaciones de
hidromelia, síntomas, y edad en la que fue realizada la operación.. Puesto que
la edad media era de 8,2 años, se comparó pacientes mayores y menores de 8 años.
Como segundo análisis, la técnica quirúrgica utilizada y si el paciente tenía o
no siringomielia así como si algún tipo específico de cirugía funcionó mejor
para pacientes con hidromelia. Se hizo un seguimiento de resultados clínicos
después de cirugía en los dos grupos. El efecto de la técnica quirúrgica sobre
la hidromelia fue estudiada utilizando una regresión mrdiante resonancias. Para
todos los análisis se presentó un 95% de límite de confianza.
Se presentaron complicaciones en 16 pacientes (16,6%) después del procedimiento
inicial y 3 después de volver a ser operados. Ninguno tuvo una herida
irreversible después de operación.10 sin hidromelia y 9 con hidromelia tuvieron
algún síntoma después de operación. 3 pacientes sin hidromelia desarrollaron una
siringomielia y 1 tuvo un empeoramiento de la siringomielia. 3 pacientes
tuvieron neuralgias occipitales y requirieron medicación y ocasional bloqueo
nervioso, 2 pacientes apnea transitoria en el período inmediatamente posterior a
la operación y 1 tuvo un hematoma epidural en la fosa posterior después de una
nueva intervención.15 pacientes experimentaron algunas complicaciones relativas
al flujo encefaloraquídeo después de operación, meningitis, pseudo meningococos,
goteo de líquido encefalorraquídeo, hidrocefalia, higromas. En 14 de estos
pacientes la dura madre fue abierta intencionadamente y fue realizada una
duroplastia, mientras que en el resto de los pacientes se les practicó una
duroctomía inintencionada durante el dural scoring. Complicaciones del CSF se
apreciaron después de las 3 primeras semanas, neuralgia occipital e hidromelia .
PFD sin apertura del dura tuvo un 5,6% de complicaciones y fue más segura
comparada con el 42,1% de PFD con duraplastia y 21,7% con manipulación de las
amígdalas.
Un total de 13,5% pacientes requirieron más de una descompresión, dos de las
cuales fueron realizadas en otras instituciones. Además de los 3 pacientes que
tuvieron una segunda descompresión debido a la aparición de hidromelia después
de operación, 10 pacientes más tuvieron una descompresión ( 6 sin hidromelia y 4
con ella) debido a falta de mejora o recurrencia de síntomas. Uno de los que
recurrieron fue después de 9 meses y otro después de 7 años. La re operación fue
asociada con un índice de mortalidad más alto, de 12 pacientes que sufrieron más
de una operación, 5 tuvieron una complicación durante el período
post-operatorio.
DISCURSION
Parece haber consenso en que la falta de desarrollo occipital es la responsable
del pequeño volumen de la fosa posterior y el flujo anormal al nivel del foramen
magno. Sin embargo, muchas hipótesis se han hecho para explicar la formación de
la hidromelia asociada con la malformación de chiari I. El flujo anormal CSF en
la unión craneo cervical causa la formación de hidromelia. A parte de los
diferentes mecanismos para la formación de la hidromelia, todas las teorías
localizan el principal problema en el foramen magno. El mejor camino para
corregirlo sería reconstruir los componentes en el nivel del foramen magno,
llámese hueso y dura madre, sin violar la estructura original de las meninges y
el cerebelo. Esto ensancharía la fosa posterior y re establecería el flujo con
un mínimo de mortalidad puesto que la mayor parte de las complicaciones están
relacionadas con la exposición del flujo y a la aracnoiditis. Según nuestra
experiencia, el 100% de las complicaciones se produces después de abrir la dura
madre. Procedimientos dentro de la dura madre tienen un ratio del 42% de
complicaciones frente a 10% de complicaciones en pacientes sin apertura de dura.
Aunque estas complicaciones suelen ser tratables, hay algunas fatales y se han
reportado algunas muertes después de la descompresión por malformacion Chiari I.
El daño irreparable después de procedimiento debe ser menor de un 2%.
Estamos a favor de la craneoctomía occipital y laminoctomía en el nivel de la
hernia amígdalar. Después de diseccionar la parte más gruesa de la dura madre,
se saca meticulosamente una parte de dura preservando la franja interior de la
dura y evitando laceración aracnoidea. Esta maniobra acaba con la tensión de la
dura y permite la acomodación en la fosa posterior, puesto que la dura junto con
el hueso produce una resistencia en el cerebelo. El uso de ultrasonido
intraoperatorio es útil para conseguir una satisfactoria descompresión que
permita aumentar el espacio subaracnoideo alrededor de las amígdalas. En
pacientes con sirigomielia, si esta técnica falla para la descompresión del
foramen magno, se necesita de una duraplastia, con o sin manipulación amigdalar,
depende del neurocirujano. En estos niños, no se observó ninguna oclusión
ventricular. La mayoría de las complicaciones de la operación surgieron después
de la apertura del aracnoide: meningitis, pseudomeningococos, desarrollo de
hidromelia, higromas e hidrocefalia. Si se evita la apertura se consiguen menos
complicaciones. Sin embargo, si una duraplastia se debe realizar, es altamente
recomendable dejar el aracnoide intacto. Se puede hacer una descompresión
endoscópica en la fosa posterior si apertura de la dura madre una técnica que
puede minimizar el daño postoperatorio y disminuir la permanencia en el hospital
pero se necesita de mayor experiencia antes de realizar este tipo de
procedimiento.
En general, durante la infancia se consiguen mejores resultados quirúrgicos en
malformaciones chiari que en edad adulta. Esto apoya el hecho de que es una
condición dinámica y que hay una evolución de una morfología asintomática a un
chiari sintomático. Una pronta intervención puede garantizar mejores resultados.
Se han encontrado evidencias estadísticas de que pacientes menores de 8 años
consiguen mejores resultados que los de mayor edad. Cuanto mayor es la historia
clínica, peor es el pronóstico, algunos autores han sugerido que los pacientes
con síntomas durante más de 2 años empeoran. Esto es particularmente cierto para
hidromelia. La formación de siringomielia puede producir daño estructural, como
daño en la medula espinal. Sin embargo, daños neurológicos irreversibles pueden
persistir después de operar aunque se solucione la siringomielia. Si la
siringomielia está presente durante más de 3 años los resultados son más pobres.
Aunque no se encontró una gran relevancia estadística, los pacientes con
hidromelia parece irles mejor que aquellos con hidromelia. Sobre todo apnea,
síntomas de compresión de la fosa, parecen mejorar después de la operación con
un ratio que oscila del 70 al 100% dependiendo del autor. Según nuestros
reportes, la mayoría de los pacientes tenían dolores de cabeza, de cuello o
irritabilidad, mientras que los niños con hidromelia tenían escoliosis o cambios
motores. Intervención rápida es aconsejable para los pacientes con dolor de
cabeza como principal manifestación, con resultados favorables en pacientes
menores de 5 años. Sin embargo hay que hacer una cuidadosa selección entre los
pacientes que presentan dolor de cabeza para aislarlo de características de
chiari ya que hay muchas causas potenciales para este síntoma. Según nuestra
experiencia es necesario un seguimiento largo ya que algunos pacientes recaían
después de un período de 6 o 12 meses a pesar del éxito de la operación.
Comparado con adultos y adolescentes, siringomielia pediátrica se acompaña de
escoliosis mas que de dolor o problemas sensoriales. PFD mejora los síntomas de
los pacientes con hidromelia en un 58,5%. Otros autores han publicado resultados
similares con mejora de síntomas entre un 50 y un 75%. Normalmente hay una
estabilización de los síntomas sensoriales y motores pero es más difícil
recuperar reflejo, o pérdida sensorial o muscular. Mediante MRI se vió mejora de
un 65,7% de las siringomielias y estabilización en u 28,9%. Esta cifra coexiste
con una serie de 188 niños que fueron operados y tuvieron un ratio de mejora de
un 69% y una estabilización de un 28%. Además otros ratios de solución de
siringomielias han sido publicadas con un 100% como porcentaje. Las diferentes
técnicas no tienen diferencias estadísticas significativas en cuanto a la
solución de siringomielias. Mientras que para la escoliosis, la evolución es
variable después de la descompresión, se ha probado beneficiosa la intervención
para pacientes con deformación espinal. La intervención paró la progresión un
71,4% y mejoró la curvatura espinal en un 50% de los niños. Los factores de
pronóstico positivo para escoliosis son: curva menor de 30º y pacientes menores
de 10 años. Un 70% de los niños que reunían estos criterios mostraron mejoría.
Sin embargo neurocirujanos deben basarse en resultados clínicos más que en
resultados radiológicos después de operación. No hay una correlación
significativa entre la disminución de una siringomielia y la mejoría clínica.
Una cavidad residual hidromiélica puede permanecer sin aumentar y no haber
cambios en el estado neurológico. Sin embargo parámetros como diámetros,
longitud de la siringomielia y nivel de hernia de las amígdalas no tienen valor
para el pronóstico.
Se ha producido desarrollo de hidromelia después de una descompresión inicial a
veces. Algunos autores han sugerido que la presencia de pseudomeningococos
pueden influir en este fenómeno por la desaparición de la presión del CSF en la
cavidad en lugar de eliminar la presión en la medula espinal. Otros autores han
sugerido que craneoctomías grandes pueden dar lugar a desplazamientos del
cerebelo causando daño en la zona subaracnoide. Es aconsejable realizar
craneoctomías pequeñas. Además la expansión o aparición de hidromelia requiere
de una descompresión mejor que una derivación de la hidromelia. La desviación de
la sirigomielia esta asociada con ratios de malformaciones y baja eficiencia.
Hidrocefalia e higromas son signos de que la circulación de csf es deficiente
Higromas pueden acumularse en la superficie del cerebelo y puede causar
hidrocefalia Un drenaje ventricular externo puede resolver la hidrocefalia
evitando la necesidad de una desviación permanente.
También se han experimentado complicaciones según el material utilizado en la
duraplastia. Algunos injertos han sido asociados ocasionalmente con
enfermedades, pseudomeningococos, meningitis aséptica, infecciones bacterianas,
hemorragias.. Por otro lado el uso de injertos pericraneales está asociado a
menores complicaciones y puede ser considerado como material recomendable para
duraplastia
Los cambios respiratorios, con episodios de apnea o empeoramiento del control
respiratorio deben ser vigilado después de la intervención. Esta complicación
puede ser potencialmente fatal. Otras complicaciones debido a largas
descompresiones han sido también mencionadas en la literatura.
Finalmente después de la intervención, algunos pacientes pueden mejorar o volver
a tener síntomas y requerir de nuevas intervenciones. Según nuestra experiencia,
13 pacientes requirieron de más de una intervención, 2 debido a síntomas
recurrentes, 2 debido a desarrollo de hidromelia, y 9 debido a una falta de
mejoría después de la operación. Se reporta más de un 30% de pacientes que han
necesitado de una nueva intervención. El fracaso ha sido debido a diferentes
causas, desde no abrir la dura madre, a una descompresión demasiado grande. Para
evitar estas circunstancias se debe llevar a cabo una craneoctomía pequeña con
una DURAL SCORING y monitorizado mediante ultrasonidos introperativos. Por otro
lado un 20% de los pacientes responde bien a la intervención pero los síntomas
vuelven a aparecer y entorpece el flujo del CSF en el nivel de la descompresión.
Recurrencia de dolores de cabeza después de pasar años de la descompresión puede
ser debida a la reosificación del hueso sobre la dura madre. La malformación de
chiari I está siendo diagnosticada cada vez más por pediatras y está
convirtiéndose en una consulta normal para neurocirujanos pediátricos puesto
que el tratamiento quirúrgico es normalmente satisfactorio. La clave para el
éxito es
1.- Una selección adecuada del paciente
2.- El tiempo de la intervención
3.- Minimizar el procedimiento quirúrgico sin la apertura de la membrana
aracnoide.
En caso de fracaso, re evaluación de la fosa posterior puede ser considerada y
si es necesario una aproximación dentro de la dura madre se llevará a cabo.
