Malformación de Chiari y
Siringomielia
Autores: Dres Mariano Socolovsky, Juan José María Mezzadri y
Javier Goland
Hospital de Clínicas de Buenos Aires, Facultad de Medicina,
Universidad de Buenos Aires, Argentina
Las malformaciones de Chiari son un grupo de anomalías
caracterizadas por presentar un desplazamiento caudal del tronco
cerebral y cerebelo.
Existen 6 tipos:
Tipo 0: Descenso del bulbo pero no de las amígdalas.
Tipo I: Descenso de las amígdalas cerebelosas por debajo del
foramen magno. Se asocia a siringomielia cervical o
cervicotoracica. Predomina en adultos, alrededor de los 40 años.
Tipo II: Descenso de las amígdalas y vermis cerebelosos, IV°
ventrículo y bulbo por debajo del foramen magno. Se asocia a
mielomeningocele. Predomina en neonatos.
Tipo 1,5: Similar al tipo II pero sin disrafia espinal asociada.
Tipo III: Descenso del cerebelo en un encefalocele occipital.
Tipo IV: Hipoplasia cerebelosa.
Siringomielia
Se llama siringomielia a la cavidad quística intramedular,
tapizada (hidromielia) o no por epéndimo y rodeada por tejido
glial. Si bien no es una anomalía del desarrollo se la incluye en
este capitulo por su fuerte asociación con las malformaciones de
Chiari. También, puede ser secundaria a traumatismos, tumores y
aracnoiditis espinales. Existen casos en que no se encuentra
patología asociada. En ocasiones, la cavidad se extiende al bulbo
(siringobulbia). Predomina en los adultos jóvenes.
La fisiopatología del Chiari y la siringomielia es compleja.
Probablemente exista un trastorno en la circulación de LCR entre
el cráneo y la columna (Chiari I) o dentro del espacio
subaracnoideo espinal (trauma, tumores y aracnoiditis espinales)
que desciende las amígdalas y/o fuerza al LCR dentro de la médula
a través del óbex.
Existen varias teorías:
Teoría hidrodinámica de Gardner: el drenaje del IV° ventrículo se
encuentra ocluído, razón por la cual el efecto de "martillo de
agua" de la onda de pulso normal del LCR ocasiona el descenso
amigdalino a través del foramen magno y la entrada de liquido
dentro de la médula por el óbex.
Teoría de la disociación cráneo-espinal de Williams: la
malformación de Chiari, durante el ciclo cardiaco, por un
mecanismo valvulado unidireccional permite la entrada de LCR
dentro del cráneo pero no su salida, generando un gradiente
cráneo-espinal que ocasiona el descenso amigdalino y la
penetracion de liquido dentro de la médula por el óbex.
Teoría de Ball y Dayan: cuando existe una obstrucción crónica
local en la columna (disco, meningioma espinal o fibrosis) el LCR
no circula libremente por el espacio subaracnoideo espinal y
penetra dentro de la médula por los espacios de Virchow-Robin.
Teoría de Klekamp: las obstrucciones a la circulación del LCR
impiden el drenaje normal de liquido extracelular intramedular al
espacio subaracnoideo y éste se acumularía dentro de la médula,
formando cavidades.
La clínica del Chiari varía según la edad de
presentación:
Neonatos: estridor laríngeo y disfagia que progresan hacia una
severa disfunción bulbar en días o semanas .
Infancia y adultos: cefalea suboccipital (aumenta con la tos),
cuadriparesia espástica, nistagmo, ataxia cerebelosa, diplopía,
disartria, disfonía y disfagia de evolución lenta.
LA MALFORMACIÓN DE CHIARI EN UN ADULTO ES UNA ENTIDAD QUE DEBE SER
SOSPECHADA ANTE LA PRESENCIA DE UNA CONSTELACIÓN DE SÍNTOMAS
APARENTEMENTE INCONEXOS ENTRE SÍ.
La clínica de la siringomielia refleja el compromiso intramedular.
Los síntomas aparecen espontáneamente, después de una maniobra de
Valsalva o de un trauma:
Síndrome de compresión "centromedular" total o parcial.
Disociación termoalgesica en forma de banda suspendida (solo en el
50%) .
Dolor referido de origen medular.
Atrofia muscular en las manos.
Escoliosis.
El diagnostico de Chiari y siringomielia se efectúa
con las IRM que muestran:
El descenso amigdalino a través del foramen magno, considerado
anormal cuando es mayor de 5 mm.
La cavidad quistica intramedular, hipointensa en las imágenes
ponderadas en T1 e hiperintensa en las imágenes ponderadas en T2
por su contenido de LCR, cuyas paredes no refuerzan luego de la
administración intravenosa de contraste.
El tratamiento es quirúrgico y sus objetivos son eliminar la
compresión y normalizar la circulación del LCR. En los casos con
síntomas progresivos se recomienda el tratamiento precoz. La
cirugía consiste en una o varias de las siguientes técnicas:
Craniectomía de la fosa posterior con apertura del foramen magno y
laminectomia de C1, C2 y/o C3, para eliminar la compresión de las
amígdalas cerebelosas sobre el tronco cerebral.
Plástica meníngea para ampliar y reconstruir la cisterna magna y
restablecer la circulación normal de LCR.
Drenaje de la cavidad siringomielica mediante un catéter hacia el
espacio subaracnoideo espinal o hacia las cavidades pleural o
peritoneal.
Remoción de la causa (discopatias - tumores) cuando sea posible.
En los neonatos la cirugía fracasa en 1/3 de los casos,
falleciendo por falla respiratoria, debido a la lesión
irreversible del tronco cerebral. En los niños y adultos la
respuesta a la cirugía es mucho más favorable, deteniéndose la
progresión de los síntomas en la gran mayoría de los casos.
Fig 1. Malformación de Chiari 1. Severo desplazamiento de las
amígdalas y parte del tronco cerebral a través del foramen magno,
asociada a siringomielia cervical.

Fig 2. Siringomielia cervical baja. RNM ponderada en T1. El
contenido de la cavidad, LCR, se observa hipointenso.
