CUADERNOS DE NEUROLOGÍA Vol. XXIV - 2000
|
Drs., Pablo Villanueva., Sergio Del Villar y
Francisco Mery.
Depto. de Neurocirugía.
Escuela de Medicina.
P. Universidad Católica de Chile. |
SIRINGOMIELIA
Introducción.
En la mitología griega se cuenta que el Dios Pan perseguía a una ninfa
llamada Siringa, la que escapa donde su padre, Rio Ladrón, quien para
proteger a su hija la convirtió en cañas de diferentes tamaños. Sintiéndose
burlado, el Dios Pan tomó siete cañas distintas y las convirtió en un
instrumento musical que se llamó Panflauta o Siringa (Syrinx). Siringomielia
significa médula en forma de caña o flauta.
Siringomielia es la presencia de cavidades quísticas dentro de la médula
espinal. .
La siringomielia es una condición patológica - no una entidad nosológica
- con etiologías y formas variadas. A veces la cavidad es la dilatación del
propio canal central medular, suele denominarse Hidromielia y tiene un
revestimiento de células ependimarias. Otras veces la cavidad es vecina al
canal central y carece de dicho revestimiento. En ellas la cavidad puede estar
comunicada con el canal central o ser completamente ajena a él.
La cavidad quística puede extenderse fuera de la médula abarcando el
tronco encefálico : siringobulbia.
Variedad anatómica: El canal central medular presenta normalmente una
serie de cambios a través de los años; gradualmente se estrecha, más en la
región torácica. Ocurren cambios histológicos en el epéndima, como daño
celular, cicatrización, formación de rosetas, acúmulos subependimarios
gliovasculares y desorganización celular. Además existe un cambio epitelial
dependiente de la edad que consiste en el paso de epitelio ciliado
pseudoestratificado en la primera década de la vida a epitelio columnar y
cuboideo hacia la segunda década. Astrocitos y células del epéndima
proliferan a los 20 años de edad llevando a la oclusión del canal central.
En recién nacidos y en niños menores de un año de edad puede apreciarse el
canal central aún abierto en el engrosamiento medular lumbar, a la Resonancia
Magnética.
La siringomielia es siempre es patológica, aunque puede ser asintomática
y no requerir terapia sino observación.
Clasificación:
Existen múltiples y variadas maneras de clasificar la siringomielia,
basadas principalmente en el origen de la misma o en los mecanismos conocidos
de producción. Una manera práctica de clasificación la divide en siete
grupos:
-
Siringomielia comunicante: Consiste en la comunicación de la cavidad
quística con el cuarto ventrículo. Corresponde al 10% de las
siringomielias.
-
Siringomielia no comunicante: Es la más frecuente, abarcando
aproximadamente el 50%. No hay comunicación con el cuarto ventrículo y
existe un bloqueo a la circulación de líquido cefalorraquídeo desde la
fosa posterior hacia caudal o viceversa.
-
Siringomielia asociada a disrafia espinal.
-
Siringomielia asociada a tumores intramedulares o de la cauda equina.
-
Siringomielia secundarías a hemorragia intramedular.
-
Siringomielia post-traumática: complicación alejada de traumatismo
raquimedular.
-
Idiopática.
De estos siete grupos los dos primeros incluyen siringomielias
relacionadas a lesiones de fosa posterior que alteran la circulación del líquido
céfaloraquideo (LCR) en la encrucijada de cuarto ventrículo, cisterna magna,
espacio subaracnoideo espinal, tronco, cerebelo y médula. Los cinco últimos
grupos se asocian alteraciones en la dinámica del LCR espinal.
Para comprender las teorías sobre mecanismos patogénicos, la
siringomielia se puede dividir en dos grandes grupos:
-
Las relacionadas con anomalías en la fosa posterior y de la
unión craneo-vertebral y
-
las relacionadas a lesiones espinales.
Anomalías en fosa posterior y de la unión
cráneo-vertebral:
Malformación de Chiari: existen de tres tipos. Chiari I es el descenso
de las tonsilas cerebelosas bajo el foramen magno con un mínimo de 5 mms,
pero en casos severos el descenso puede llegar hasta el tercio medio de la médula
cervical; además el bulbo raquídeo y el cuarto ventrículo son desplazados
caudalmente. Antiguamente se consideraba que esta asociación podía ser tan
alta como 30-75%, pero actualmente el desarrollo de neuroimágenes ha
permitido pesquisar un gran número de pacientes portadores de malformación
de Chiari tipo I que son asintomáticos. La incidencia de siringomielia en
este tipo de malformación podría ser menor a 1%. El Chiari tipo II consiste
en descenso de cerebelo asociado a cualquier disrafía espinal. Puede acompañarse
de siringomielia hasta un 50% de los casos de mielomeningocele. La asociación
con hidrocefalia también es alta.
La malformación de Chiari tipo III es la migración a caudal de las
tonsilas cerebelosas en presencia de encefalocele. La relación de
siringomielia puede llegar a 22%.
-
Anomalías óseas, como platibasia, impresión basilar y disminución
de tamaño de fosa posterior.
-
Lesiones de foramen magno, como tumores (meningioma) o masas
inflamatorias
-
Presencia de membranas secundarias a inflamación (meningitis),
hemorragias, quistes aracnoidales, etc.
Lesiones espinales.
Las anormalidades espinales asociadas a siringomielia tienen como factor
común el que comprometen de una u otra manera el espacio subaracnoídeo a
este nivel. Existen diferentes causas:
-
Tumores medulares o de la cauda equina.
-
Inflamación meningea: meningitis.
-
Malformaciones vasculares.
-
Traumatismo raquimedular.
-
Otras
Existen muchas teorías sobre los mecanismos de producción de la
siringomielia. Ninguna de ellas explica en forma completa su patogenia ni la
asociación con diferentes patologías, pero todas requieren un claro
entendimiento de la circulacion del LCR.
El LCR es producido por los plexos coroídeos de ventrículos cerebrales
y desde ahí circula al espacio subaracnoídeo a través de orificios de
salida a nivel del IV ventrículo (agujeros de Luschka y Magendie). En el
espacio subaracnoídeo el LCR se desplaza sobre la convexidad y por la región
espinal para finalmente absorberse en las vellosidades aracnoideas del seno
venoso longitudinal superior. El "motor" de la circulación del LCR
son las ondas de presión generadas por el sístole en los vasos del sistema
nervioso central y por los cambios de presión que se generan por movimientos
respiratorios. Las presiones generadas sobre el LCR se distribuyen rápida y
equitativamente en todo el espacio subaracnoídeo, tanto espinal como de la
convexidad, por lo tanto cualquier discontinuidad en el mencionado espacio
producirá potencialmente gradientes de presión pulsátil en determinadas
zonas.
Chiari en 1895 postuló que la siringomielia era la persistencia del
conducto central de la médula en presencia de hidrocefalia. Sin embargo, sólo
el 10% de pacientes con siringomielia presentan hidrocefalia. Gardner y Angel
postulaban que frente a una dificultad a la salida de LCR por los agujeros de
salida del IV ventrículo el canal central permanecía abierto y
"comunicado" a través del obex, por lo que recomendaba taparlo con
un trozo de músculo. Pensaban que las pulsaciones de LCR
"martillaban" el canal central llenando de LCR y dilatándolo.
Actualmente se sabe que aproximadamente el 10% de los pacientes con Chiari I
tienen obex permeable. Además muchas siringomielias no están comunicadas con
el canal central. Milhorat postuló que episodios de ependimitis,
probablemente viral, llevaban a obstrucción al flujo normal ascendente
dilatando el canal central.
En el ser humano no se ha demostrado flujo de LCR por el canal central,
aunque se cree que células ependimarias podrían producir LCR. Ball y Dayan
propusieron el paso de LCR a través de espacios perivasculares (de Virchow-
Robin) que luego se vaciaban en remanentes del canal central. Aboulker planteó
este paso a través del parénquima medular a través de las raices dorsales.
Oldfield postula que las ondas sistólicas del LCR hacen que este pase a través
de espacios perivasculares en presencia de obstrucción del espacio subaracnoídeo
a nivel del foramen magno.
No se sabe con claridad cómo se inicia una cavidad siringomiélica. Las
teorías actuales explican su expansión, pero no su formación. Williams
desarrolló la idea de que la expansión de la cavidad se produce en forma
axial ya que frente a la maniobra de Valsalva y con la presencia de obstrucción
del espacio subaracnoídeo, especialmente a nivel del foramen magno, las venas
epidurales ejercen tensión axial que no puede equilibrarse, formando
gradientes de presión en el LCR que terminan agrandando el quiste.
El pensamiento actual sobre la etiología de la siringomielia integra
algunos de los conceptos aquí vertidos. El aspecto fisiopatológico principal
es la obstrucción del espacio subaracnoideo en alguna región que no permita
el equilibrio inmediato en los rápidos cambios de presiones a las que está
sometido el LCR, dado principalmente por los latidos cardiacos, la respiración
y las maniobras de Valsalva. Esta disociación ya sea espinal/intracraneana
(malformación de Chiari, lesiones del foramen magno) o espinal/espinal
(cicatrices aracnoidales por trauma, meningitis, tumores, etc), hace que el
LCR pase a través de espacios perivasculares o transparenquimatosos a formar
cavidades. Además se ha postulado que en el Chiari las tonsilas herniadas
podrían tener un efecto válvula sobre el LCR, dejando pasar líquido desde
la región espinal hacia la región intracraneana cuando el paciente es
sometido a maniobras de Valsalva. Esto producirá una mayor presión en el
espacio subaracnoídeo sobre el foramen magno y una vez que cese la maniobra,
se crea una presión negativa en el subaracnoídeo espinal produciéndose una
verdadera succión a través del canal central medular.
Siringomielia asociada a tumores intramedulares:
La siringomielia se presenta entre un 25 y 58% de los tumores
intramedulares. La mayoría de ellos son tumores gliales (ependimoma,
astrocitoma) La mayoría de las veces el quiste se localiza sobre el tumor,
sin embargo puede encontrarse en cualquier lugar de la médula, incluso
distante a la lesión. Se postulan como causas alteraciones vasculares
producidas por el tumor, que llevarán a necrosis o hemorragia y a la formación
de cavitación medular. El contenido líquido de estas cavidades puede ser
rico en proteínas, lo que le dará un aspecto citrino.
Siringomielia asociada a trauma:
Puede presentarse entre un 1 y un 4% de los traumatismos raquimedulares.
Generalmente es de evolución tardía, apareciendo meses o años después del
evento traumático. El cuadro clínico es de progresión neurológica tardía.
Se postulan como mecanismos etiopatogénicos al cavitación medular secundaria
a hematomielia traumática, el bloqueo a la circulación de LCR por compresión,
daño glial y adherencias aracnoídeas. Sin embargo se reconoce actualmente
que la mayoría de las siringomielias asociadas a trauma ocurren en
traumatismos de columna, en los que la lesión medular ha sido leve.
Cuadro Clinico de Siringomielia
La sintomatología de la siringomielia está dada por las alteraciones
medulares que produce la cavidad quística, aunque algunos pacientes presentarán
síntomas derivados de patología subyacente. Así, los portadores de
malformación de Chiari I pueden presentar dolor cervical y occipital debido
al descenso bajo el foramen magno de estructuras que normalmente se encuentran
sobre él.
El cuadro clínico está dado por un sindrome medular central ya que la
cavidad se produce en la sustancia gris medular o en el conducto central. Si
la cavidad se prolonga al bulbo (siringobulbia) podrán aparecer algunos síntomas
bulbares expresados por alteraciones de nervios craneanos bajos.
El sindrome medular central consiste en hipoestesia térmica y dolorosa
en determinados segmentos medulares con preservación de la propiocepción.
Esto se denomina "nivel suspendido" y se debe al compromiso de las vías
sensitivas en su paso desde asta dorsal de la médula hasta los haces
espinotalámicos contralaterales. Este cruce ocurre en la sustancia gris y el
trayecto se ve afectado por lesiones centrales, como la siringomielia. Además,
si la cavidad sigue creciendo, se comprometerán los haces piramidales, dando
signos de segunda motoneurona en el nivel de la lesión y de primera
motoneurona hacia caudal.
Diagnóstico
El diagnóstico de siringomielia se realiza actualmente con resonancia
magnética (RM). Este exámen muestra la cavidad quística dentro de la médula
y su extensión. Debido al contenido líquido, la imagen se aprecia
hipointensa en T1 e hiperintensa en T2. Algunas cavidades asociadas a tumores
medulares tienen un contenido proteico más alto, por lo que la imagen mostrará
líquido menos hipointenso que el LCR en T1. En cortes longitudinales de la
siringomielia la RM puede mostrar finos tabiques transversales que son
artefacto, la cavidad siringomielica es en realidad una. Además existen en la
actualidad secuencias de cine que dejan ver la circulación del LCR en el
espacio subaracnoídeo o de cavidades medulares, aspecto que tiene importancia
en la investigación etiológica de esta condición.
La RM permite ver enfermedades asociadas a siringomielia, como
alteraciones en fosa posterior. En tumores medulares se puede advertir la masa
de tumor tisular y una cavidad de líquido tumoral si existe y además en
algunos casos hay siringomielia proximal o distal al tumor quistico, o ambas.
También se pueden apreciar secuelas hemorrágicas, isquémicas, traumáticas,
u otras.
Tratamiento de la Siringomielia
El tratamiento es difícil, ya que es necesario identificar las patologías
asociadas a ella y medir el rol que tienen en su causa. El tratamiento quirúrgico
del quiste busca detener la progresión del daño neurolólgico y quiere
eliminar la causa de la siringomielia.
Para evaluar si un paciente es candidato a tratamiento quirúrgico, hay
que considerar una serie de factores, entre ellos:
Condición del paciente:
Algunos pacientes tienen larga data de daño neurológico, se encuentran
postrados y dependientes. La cirugía no los beneficia en general, por lo que
se considera más adecuado el tratamiento médico. La cirugía puede ayudar a
estos pacientes si se trata de evitar la aparición de síntomas bulbares, ya
que alteración en la deglución o ritmo respiratorio deteriora mucho la
calidad de vida y constituye riesgo.
Perfil evolutivo neurológico:
Los pacientes que presentan compromiso neurológico en el tiempo pueden
beneficiarse de una cirugía, en cambio en los que presentan estabilidad
neurológica por un tiempo prolongado (2 años), se recomienda observación.
Pacientes asintomáticos
El avance en las neuroimágenes ha logrado que se diagnostique
siringomielia como hallazgo y que no da síntomas. La conducta a seguir en
estos pacientes es controvertida, ya que una vez que aparezcan síntomas
neurológicos es poco probable que ellos regresen con cirugía. Por otra parte
la historia natural de la siringomielia asintomática no está claramente
definida y quizás muchas no den síntomas a lo largo de la vida. Existe una
tendencia actual a observar a estos pacientes por curso clínico e imágenes
periódicamente.
Tipo de siringomielia
Probablemente es el factor más importante a considerar, ya que tratar
la causa subyacente determina un mejor resultado.
En el tratamiento quirúrgico de la mallformación de Chiari el objetivo
principal es descomprimir la fosa posterior. En la traumática es drenar el
quiste y liberar todas las adherencias aracnoidales como sea posible. El
drenaje del quiste puede realizarse por siringostomia o derivativas del quiste
a otra cavidad, como el espacio subaracnoídeo, el pleural o el peritoneal.
En tumores el tratamiento adecuado es la resección tumoral, asegurándose
la apertura de la siringomielia asociada, eventualmente -si el quiste
siringomielico no ha sido vaciado- se debe agregar una siringostomía o una
derivación en el mismo tiempo quirúrgico.
Finalmente el avance de la cirugía endoscópica quizás permita
realizar algunos de estos procedimientos en forma menos invasiva, como son las
adherenciolisis y la siringostomía.
Resultados del Tratamiento Quirúrgico:
-
Malformación de Chiari: El tratamiento actual consiste en una
craniectomía descompresiva de fosa posterior y laminectomía de vértebra
cervicales altas (C1, C2). Usando esta técnica, el 30 a 40% de los
pacientes presenta disminución del dolor cervical y de la cefalea y leve
mejoría de la paresia y el déficit sensitivo. El 40% de ellos permanece
estable y el 20% empeora.
Son factores de mal pronóstico un tiempo de evolución de más de 2 años,
la presencia de ataxia, nistagmus síntomas bulbares, atrofia y compromiso
de columnas posteriores.
Algunos autores agregan a la descompresión del foramen magno la inserción
de un cateter siringosubaracnoídeo con buenos resultados.
-
Siringomielia asociada a tumores: El tratamiento consiste en la
resección tumoral, con lo cual desaparece la siringomielia en la mayoría
de los casos. El pronóstico está determinado por el estado neurológico
previo y no por la presencia del quiste.
-
Siringomielia Traumática: Se ha descrito un mejor pronóstico. Hasta
un 50% mejoraría con algun tipo de derivativa y adherenciolisis. La mejoría
resulta en disminución del dolor y paresia. El 20 a 30% de los pacientes
permanece estable desde el punto de vista neurológico.
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